martes, 4 de febrero de 2014

Trópico de Cáncer, Henry, Anaïs y Yo


A
Reza en el prólogo de Trópico de Cáncer esta reflexión que pertence a Ralph Waldo Emerson:

"Estas novelas darán paso, con el tiempo, a diarios o autobiografías: libros cautivadores siempre y cuando sus autores sepan escoger entre lo que llaman sus experiencias y sepan reproducir la verdad fielmente".





B
A Henry Miller lo conocí mediante Trópico de Cáncer, pero desde hacía tiempo ya se había vuelto un querido amigo de la casa, ya que siempre lo disfruté, de igual manera, a través de Anaïs Nin y sus diarios. Miller está muy presente en la obra de Anaïs y Anaïs está muy presente en el universo de Miller, así como también June, que muchas veces se manifiesta como un punto en común entre ellos, o al menos la razón más intensa que originó toda la explosión de emociones, vivencias e inspiración que dió origen a grandes obras literarias de majestuoso poder y tremenda sabiduría que significaron inmensas contribuciones al mundo de la literatura universal. 

Trópico de Cáncer, que está considerada una de las obras más importantes de la literatura del Siglo XX, se publicó en París, en 1934. Luego, exactamente en 1961, la obra se edita en los Estados Unidos (país natal del autor) y (¡chiplés, mudis te quedás!) sufre una demanda por obsenidad, debido a su contenido altamente erótico, además de su lenguaje despiadadamente franco y honesto con respecto a las descripciones de ciertos encuentros sexuales. Aunque, justamente, el eje central de la obra no gira (y esto es bueno aclararlo) en torno a las experiencias sexuales vivenciadas por el alter ego de Miller, sino que se centra más bien en las peripecias y vicisitudes experimentadas por él durante sus años de autoexilio parisino. Es como una especie de semi autobiografía, narrada en primera persona, con relatos sobre personajes, situaciones y reflexiones varias que te llevan a un universo Millerniano fascinante, cargado de mucha intensidad, vulnerabilidad, irreverencia y autenticidad.  

La cuestión es que ambos, tanto Anaïs Nin como Henry Miller son grandes influencias en mi vida y estoy segurísima de que esta será una de las muchas veces que elija explayarme sobre alguno de ellos o sobre ellos en sí.







C
Para el amable lector que no esté entiendo tres locotes de lo que estoy hablando-escribiendo, y para tener una idea de algo y así comprender la trascendencia e importancia de estos nombres, le recomiendo que vea el filme, Henry & June, de 1990, dirigido por Philip Kaufman e interpretado por Fred Ward en el papel de Henry Miller, Uma Thurman en el papel de su esposa June y María de Medeiros como Anaïs Nin. Ah! Y también ronda por ahí un joven Kevin Spacey haciendo un papel secundario y muy divertido. La peli está basada en uno de los diarios de Nin, que corresponde al período que va de 1931 a 1932 y que se titula Henry, su mujer y yo. Es justamente durante este período en el que Miller, instalado en París desde 1930 debido a la gran depresión norteamericana, conoce a Hugo, el potentado marido bancario de Anaïs, quien posteriormente se encarga de presentarle a su amada esposa (para gran alegría y beneficio del amigo Henry). Y también, durante esta época, June va a París a pasar un tiempo con Henry, conoce a Anaïs, intimizan, todos pasan momentos geniales e inolvidables y Miller comienza a escribir Trópico de Cäncer, que luego lo publica gracias a la ayuda de Anaïs.

De esta manera, nace la materialización de una gran influencia artística mutua, así como la construcción de un largo e intenso affaire y una larga e intensa amistad entre Henry y Anaïs, quienes continuaron frecuentándose y escribiéndose cartas  a lo largo de muchísimos años, incluso mucho tiempo después de la separación entre Henry y June.


Confieso que siempre fue de mi agrado, encandilamiento y fascinación este triangulo amoroso, extraño, prohibido y peligroso, formado y consumado nada más y nada menos que en Francia, durante la década del '30, época hermosa que Woody Allen decidió homenajear en Medianoche en París





D
Para alimentarnos, adentrarnos y empaparnos un poco más con el mundo exquisito de estos personajes, a continuación va el trailer de Henry & June:







E
Luego del trailer, y para finalizar este escrito, me parece justo y necesario recomendar la lectura de Trópico de Cáncer y de toda la obra de Miller así como también la de Anaïs, en especial la de sus diarios, que constituyen un gran aporte al mundo de las letras por su lenguaje y contenido. 

Como manera de homenajear al inmenso Henry Miller, uno de los escritores norteamericanos más influyentes del siglo pasado, humildemente, a través de este minúsculo espacio, va una pequeña reproducción del majestuoso, brillante y transgresor inicio de esta gran obra, Trópico de Cáncer, cuya valiente, fresca y ardiente poesía, aún en estos días, sigue sonando y dejando ecos en nuestras cavernas interiores por la contundencia de su composición y melodía.


"Vivo en la Villa Borghese. No hay ni pizca de suciedad en ningún sitio, ni una silla fuera de su lugar. Aquí estamos todos solos y estamos muertos. Anoche Boris descubrió que tenía piojos. Tuve que afeitarle los sobacos, y ni siquiera así le pasó el picor. ¿Cómo puede uno coger piojos en un lugar tan bello como éste? Pero no importa. Puede que no hubiéramos llegado nunca a conocernos tan íntimamente Boris y yo, si no hubiese sido por los piojos. 

Boris acaba de ofrecerme un resumen de sus opiniones. Es un profeta del tiempo. Dice que continuará el mal tiempo. Habrá más calamidades, más muertes, más desesperación. Ni el menor indicio de cambio por ningún lado. El cáncer del tiempo nos está devorando. Nuestros héroes se han matado o están matándose. Así, que el héroe no es el Tiempo, sino la Intemporalidad. Debemos marcar el paso, en filas cerradas, hacia la prisión de la muerte. No hay escapatoria. El tiempo no va a cambiar. 

Estamos ahora en el otoño de mi segundo año en París. Me enviaron aquí por una razón que todavía no he podido desentrañar. No tengo dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, creía que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros que escribir, gracias a Dios. 

Entonces, ¿éste? Este no es un libro. Es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del Arte, una patada en el culo a Dios, al Hombre, al Destino, al Tiempo, al Amor, a la Belleza... a lo que os parezca. Cantaré para vosotros, desentonaré un poco tal vez, pero cantaré. Cantaré mientras la palmáis, bailaré sobre: vuestro inmundo cadáver... 

Para cantar, primero hay que abrir la boca. Hay que tener dos pulmones y algunos conocimientos de música. No es necesario tener un acordeón ni una guitarra. Lo esencial es querer cantar. Así pues, esto es una canción. Estoy cantando. 

Para ti, Tania, canto. Quisiera cantar mejor, más melodiosamente, pero entonces quizá no hubieses accedido nunca a escucharme. Has oído cantar a los otros y te han dejado fría. Su canción era demasiado bella o no lo bastante bella. Es el veintitantos de octubre. Ya no llevo la cuenta de los días. ¿Diríais: mi sueño del 14 de noviembre pasado? Hay intervalos, pero intercalados entre sueños, y no queda conciencia de ellos. El mundo que me rodea está desintegrándose, y deja aquí y allá lunares de tiempo. El mundo es un cáncer que se devora a sí mismo... Pienso en que, cuando el gran silencio descienda sobre todo y por doquier, la música triunfará por fin. Cuando todo vuelva a retirarse a la matriz del tiempo, reinará el caos de nuevo, y el caos es la partitura en la que está escrita la realidad. Tú, Tania, eres mi caos. Por eso canto. Ni siquiera soy yo, es el mundo agonizante que se quita la piel del tiempo. Todavía estoy vivo, dando patadas dentro de tu matriz, que es una realidad sobre la que escribir".





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